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sábado, 30 de julio de 2011

Pieza del puzzle número 3

-“Tengo dos noticias, una buena y otra mala, ¿Cuál quieres que te diga primero?

-La mala

...

Supongo que os sonará esta conversación, normalmente ubicamos los hechos en dos sacos diferentes. El de las cosas buenas y el de las cosas malas.

Personalmente pienso que nada es absolutamente negro o blanco. Cualquier suceso tiene su lado positivo y su lado negativo en mayor o menor porcentaje. Los optimistas se centran en contemplar el porcentaje provechoso mientras que los pesimistas únicamente valoran el negativo.

Con esto os quiero decir que cuando se os presente uno de estos sucesos y se os caiga el mundo encima, busquéis siempre el lado positivo, por muy pequeño que sea, porque no hay mal que por bien no venga si sabemos buscarle el beneficio a cualquier situación.


jueves, 28 de julio de 2011

Pieza del puzzle número 2

Seguro que en un montón de ocasiones nos hemos hecho la misma pregunta, ¿qué es la vida? Pues claro, las religiones intentan buscar una respuesta, basándose en creencias y en la fe. La ciencia hace lo propio basándose en la experiencia y en los hechos, buscando respuestas lógicas y demostrables… Parece imposible saber de dónde venimos, si hay vida más allá de la muerte, si existe un Dios…
                
Estoy seguro de que si supiéramos la respuesta nos tomaríamos el día a día de otro modo, me explico, si supiéramos pongamos por caso,  que después de morir hay otra vida, la viviríamos locamente. Carpe diem! Como si de un juego de videoconsola se tratase, si perecemos, pues hay más vidas! Nos preocuparía mucho menos el futuro lejano… los ahorros se extinguirían, las locuras crecerían potencialmente y puede que el mundo fuera un auténtico caos.
                
Si por la contra, estuviésemos 100% convencidos de que solo existe esta vida, la aprovecharíamos más, en cierto modo. Trataríamos de hacer todo lo posible en ella, de dejar huella, necesitaríamos seguridad financiera y salud, cuidaríamos nuestro estilo de vida… dietas, ausencia de los malos hábitos… Pero bajo mi modesta opinión, viviríamos con un miedo constante. Miedo a no conseguir ser felices, a no encontrar nuestra alma gemela, a que no haya mañana y está historia ponga fin convirtiendo el camino en una agónica cuenta atrás.
                
Puesto que no sabemos con certeza que es lo que pasará cuando nuestro corazón deje de latir, unos se acercan más a la primera opción, otros a la segunda pero la clave, es buscar el equilibrio de acuerdo a nuestra postura.
                
Mi filosofía no es otra que ser feliz, pero todo esto es inviable si no encuentro mi equilibrio. Quiero disfrutar, quiero vivir muchas cosas, quiero viajar! Pero necesito un futuro… necesito estabilidad, y sobretodo saber que podré seguir siendo feliz…
                
Me acerco a la primera postura en muchos aspectos, reflexiono sobre lo que he vivido, lo que sería mi vida sin preocupaciones, sin obligaciones. Y creo que continuamente estamos luchando por un futuro que lo único que consigue es alejarnos de la felicidad en el presente.

Tan solo consigo llegar a una conclusión, la felicidad absoluta es imposible que perdure, o la perdemos en el presente o nos quedamos sin tenerla en el futuro. Por ello, trabaja, estudia y lábrate un futuro, pero nunca olvides disfrutarlo cada día y así saborear el presente.










martes, 26 de julio de 2011

Pieza del puzzle número 1

Bueno, es el momento de enfrentarse al temido folio en blanco, os voy a mostrar la primera pieza del puzzle,  y aun no sé muy bien de que os voy a hablar. No es porque no tenga nada preparado, de hecho tengo varias terminadas pero… Es la primera pieza, debería hablar de algo especial, así que me lo voy a tomar al pie de la letra.

Siempre digo que hay dos tipos de palabras, las que tienen una definición sólida y hasta cierto punto innegable, y las que varían para cada individuo. Nadie va a poner en duda que una silla es un asiento con respaldo por lo general de cuatro patas que sirve para sentarse. Pero habrá mucha gente que discuta acerca del significado de la felicidad, de la vida, de la moral, de la tristeza, de la lógica… Son palabras que todos usamos pero cada uno tiene una imagen de ellas.

Sobre este tipo de palabras son sobre las que quiero hablar durante el transcurso del blog, no para daros una definición correcta, puesto que están expuestas a la subjetividad, si no para daros mi opinión sobre ellas, para divagar sobre sus significados.

Creo que a la palabra “especial” le pasa algo parecido. Ser especial significa alejarse de lo común, ser diferente, particular. Cuando pienso en ello me surge un problema que no se haya en la palabra en cuestión, si no en una que aparece en la definición. La palabra común, si hablamos de personas, ¿Qué es una persona común? ¿Alguien se puede considerar normal? ¿Cómo tiene que ser una persona para ser especial, para sentirse diferente?

Creo que la solución a este paradigma está en la sociedad, en los grupos, en el entorno. Es muy improbable que dos individuos tengan la misma personalidad, los mismos valores, los mismos parámetros que determinan si algo está bien o está mal; pero más difícil es si ambos individuos no pertenecen al mismo grupo.

Desde que nacemos estamos condicionados por nuestro entorno, todo es relativo, cada cultura, cada religión, cada etnia, cada familia tienes sus propios valores, que en muchas ocasiones se alejan una barbaridad. 

Encontramos claros ejemplos en la opinión que las religiones tienen de la moralidad o de la sexualidad. La poligamia se practicó desde los inicios del Hinduismo mientras que el Catolicismo la condena en su catecismo. ¿Son los hindúes o los católicos especiales? ¿Qué es lo normal?

Pues simplemente tienen diferentes puntos de vista, al igual que las personas. Cada uno de nosotros tiene un punto de vista diferente, que se aproxima al de más gente, según éstos, nos agrupamos con gente que tenga unos ideales semejantes y encontramos la aceptación de un grupo. Dentro de ese grupo las personas que se alejen de sus valores comunes serán consideradas diferentes o raras. Pero en otros grupos encajarían a la perfección.

Con esto quiero decir que en las personas no hay nadie “especial” ni “común”, que en la definición de persona, ya está incluido el que no hay dos iguales. Habrá individuos que acerquen más sus puntos de vista y otros que menos, pero nadie tiene los mismos. Así que todos y cada uno de nosotros podemos decir que somos especiales.