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miércoles, 4 de enero de 2012

Pieza del puzzle número 10

Comer todos los días tu plato favorito, escuchar a todas hora esa canción que te vuelve loco, ver todo el tiempo la misma película, leer siempre el mismo libro... ¿Os imagináis qué ocurriría con el grado de satisfacción?

Pues claro, lógicamente cada vez sería menor. El valor de las cosas los marca en gran medida una escala entre su abundancia y la necesidad que cubren. ¿Cuesta lo mismo una botella de agua en el norte de España que en el desierto del Sáhara? ¿Y en el centro de una ciudad que en esa playa perdida alejada de la civilización? ¿En un estado de hambre voraz pagarías lo mismo por el primer trozo de pizza que por el quinto?

No hay mejor ejemplo que el del petróleo y el agua. Podríamos vivir sin petróleo, pero no sin agua, y sin embargo es infinitamente más caro. En muchas ocasiones el precio de los bienes materiales viene determinado por su escasez, al igual que en las relaciones sociales.



Un te quiero puede tener valores completamente distintos. Si lo recibimos de una persona que tiende a expresar sus sentimientos muy a menudo no será tan valorado como el de una persona retraída y reservada. 

Por ello, bajo mi punto de vista, debemos aprender a dosificar todo lo que hacemos y decimos, teniendo en cuenta que el efecto producido variará en función de su reiteración. Como en todo en esta vida, debemos alcanzar el equilibrio que se acomode a nosotros y así encontrar nuestra propia armonía.



sábado, 8 de octubre de 2011

Pieza del puzzle número 9

Odio seguir a las masas, pensar como todos esperan que piense, actuar de acuerdo con lo previsible... Cada uno de nosotros somos personas diferentes, podemos ser más o menos afines, coincidir en un mayor porcentaje de pensamientos o no coincidir nada más que en lo básico.

La mayoría creen y dicen ser realmente diferentes, pero en la búsqueda de la felicidad hay demasiados que se dejan llevar por el mismo camino que los demás. En este terreno la imitación no sirve, que una persona encuentre la satisfacción por ejemplo siendo líder de un grupo no quiere decir que a ti te vaya a agradar, probablemente tu sitio esté en otro lugar, y solo te des cuenta cuando consigas ser ese líder. 

Cada uno debe encontrar su armonía, su situación óptima. Porque os aseguro que no es la misma para todos.

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Cierra los ojos, aléjate del entorno y piensa... ¿cómo crees que serías feliz? 




sábado, 30 de julio de 2011

Pieza del puzzle número 3

-“Tengo dos noticias, una buena y otra mala, ¿Cuál quieres que te diga primero?

-La mala

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Supongo que os sonará esta conversación, normalmente ubicamos los hechos en dos sacos diferentes. El de las cosas buenas y el de las cosas malas.

Personalmente pienso que nada es absolutamente negro o blanco. Cualquier suceso tiene su lado positivo y su lado negativo en mayor o menor porcentaje. Los optimistas se centran en contemplar el porcentaje provechoso mientras que los pesimistas únicamente valoran el negativo.

Con esto os quiero decir que cuando se os presente uno de estos sucesos y se os caiga el mundo encima, busquéis siempre el lado positivo, por muy pequeño que sea, porque no hay mal que por bien no venga si sabemos buscarle el beneficio a cualquier situación.


jueves, 28 de julio de 2011

Pieza del puzzle número 2

Seguro que en un montón de ocasiones nos hemos hecho la misma pregunta, ¿qué es la vida? Pues claro, las religiones intentan buscar una respuesta, basándose en creencias y en la fe. La ciencia hace lo propio basándose en la experiencia y en los hechos, buscando respuestas lógicas y demostrables… Parece imposible saber de dónde venimos, si hay vida más allá de la muerte, si existe un Dios…
                
Estoy seguro de que si supiéramos la respuesta nos tomaríamos el día a día de otro modo, me explico, si supiéramos pongamos por caso,  que después de morir hay otra vida, la viviríamos locamente. Carpe diem! Como si de un juego de videoconsola se tratase, si perecemos, pues hay más vidas! Nos preocuparía mucho menos el futuro lejano… los ahorros se extinguirían, las locuras crecerían potencialmente y puede que el mundo fuera un auténtico caos.
                
Si por la contra, estuviésemos 100% convencidos de que solo existe esta vida, la aprovecharíamos más, en cierto modo. Trataríamos de hacer todo lo posible en ella, de dejar huella, necesitaríamos seguridad financiera y salud, cuidaríamos nuestro estilo de vida… dietas, ausencia de los malos hábitos… Pero bajo mi modesta opinión, viviríamos con un miedo constante. Miedo a no conseguir ser felices, a no encontrar nuestra alma gemela, a que no haya mañana y está historia ponga fin convirtiendo el camino en una agónica cuenta atrás.
                
Puesto que no sabemos con certeza que es lo que pasará cuando nuestro corazón deje de latir, unos se acercan más a la primera opción, otros a la segunda pero la clave, es buscar el equilibrio de acuerdo a nuestra postura.
                
Mi filosofía no es otra que ser feliz, pero todo esto es inviable si no encuentro mi equilibrio. Quiero disfrutar, quiero vivir muchas cosas, quiero viajar! Pero necesito un futuro… necesito estabilidad, y sobretodo saber que podré seguir siendo feliz…
                
Me acerco a la primera postura en muchos aspectos, reflexiono sobre lo que he vivido, lo que sería mi vida sin preocupaciones, sin obligaciones. Y creo que continuamente estamos luchando por un futuro que lo único que consigue es alejarnos de la felicidad en el presente.

Tan solo consigo llegar a una conclusión, la felicidad absoluta es imposible que perdure, o la perdemos en el presente o nos quedamos sin tenerla en el futuro. Por ello, trabaja, estudia y lábrate un futuro, pero nunca olvides disfrutarlo cada día y así saborear el presente.